domingo, 21 de febrero de 2016

Semana 3 (15-19/02/2016)

Esta semana he seguido acudiendo junto a mi compañero a las clases impartidas por nuestro tutor en calidad de observadores. Todo transcurre con normalidad y la mayoría de los grupos avanzan en el temario a buen ritmo. El método de enseñanza empleado por nuestro tutor es principalmente la "lección magistral”, lo que permite medir bien los tiempos en clase.

También hemos acudido a las dos últimas charlas que teníamos programadas en el centro, impartidas esta vez por la psicopedagoga del mismo.

En cuanto a nuestra función como profesores en prácticas, el miércoles acudimos a nuestro primer examen como supervisores, en el grupo de 3º de ESO B. Además, ese mismo día nuestro tutor nos encomendó preparar la sesión de tutoría con 4º de ESO A, en la que tratamos temas relacionados con el acoso escolar y el ciber-bullying. Al finalizar la sesión, una de las alumnas se acercó a nosotros y nos expresó su deseo de cambiar de clase por problemas con sus compañeros. El caso ha sido puesto en manos del equipo directivo del centro, que ha tomado cartas en el asunto, aunque espero que todo quede en una riña entre adolescentes y se subsane pronto el problema.

Si todo sigue según lo previsto, la próxima semana comenzaré a impartir mi unidad didáctica.

jueves, 18 de febrero de 2016

Semana 2 (8-12/02/2016)

El lunes, tras la charla impartida por el director del centro, conocí a mi tutor y comenzamos a planificar lo que será mi estancia como profesor en prácticas en el centro. Acordamos que impartiré la Unidad Didáctica correspondiente al tema nueve, "La crisis de las democracias y la segunda guerra mundial", en la clase de 4º de ESO A.

Seguidamente, tanto mi compañero como yo, asistimos a nuestra primera clase como oyentes en 2º de BACH C. Mi tutor imparte Geografía a 3º de ESO B y 2º de BACH B y C, e Historia a 4º de ESO A y a lo largo de la semana hemos tenido oportunidad de entrar como oyentes a todas estas clases y observar el desempeño de la labor docente por parte de nuestro tutor en el aula, así como empezar a conocer a los estudiantes. Por lo general los grupos no son demasiado numerosos y se producen desdobles cuando son necesarios, pero si algo me ha llamado la atención es la gran diversidad cultural que existe dentro de las aulas. En cuanto al grupo al cual impartiré clase, la primera impresión ha sido bastante positiva.

Mientras tanto continuamos asistiendo a charlas impartidas por el personal del centro a lo largo de la semana. Cabe destacar que el miércoles se realizó en el centro un simulacro de incendio y a mi parecer la evacuación fue correcta y rápida.

El fin de semana lo dedicaré a comenzar a preparar mi unidad didáctica.

lunes, 8 de febrero de 2016

Semana 1 (1-5/02/2016)

Este jueves tuvo lugar la jornada de bienvenida para todos los compañeros que vamos ha realizar nuestro periodo de prácticas como profesores en el IES Vega Baja de Callosa de Segura. Somos un total de aproximadamente veinte futuros profesores de diferentes especialidades. La reunión tuvo lugar a las 11:30h en el aula de usos múltiples del centro, el cual presenta un aspecto moderno, pues fue inaugurado en el curso 2007/2008, aunque el instituto como institución cuenta con muchos más años de historia, siendo el más antiguo de la ciudad.

Nos recibió Javier Belda, profesor del departamento de física y química del instituto y coordinador de prácticas, el cual nos repartió un pequeño mapa y nos explicó la distribución del centro. Tras ellos procedimos a las presentaciones oportunas y al reparto de tutores y horarios. A la hora del recreo también acudieron a la sala donde nos encontrábamos para presentarse José María Cascales, director del instituto; Manuel Murcia, jefe de estudios; y Antonio Roldán, secretario del centro, además de algunos profesores.

Mi tutor durante las prácticas en el centro será Francisco Amat, profesor de Historia y Geografía y vicedirector del centro, el cual imparte clase a un 3º de ESO, un 4º de ESO y dos 2º de BACH. Por otro lado, mi compañero durante el periodo de prácticas será Jesús Nicolás, con el cual comparto tutor.

El viernes tuvo lugar la primera de las charlas programadas a cargo nuevamente de Javier Belda, el coordinador de prácticas, aunque por motivos laborales tuve que ausentarme.

En líneas generales, la primera impresión sobre el centro y su personal ha sido bastante buena. He acordado con mi compañero reunirnos la semana próxima con nuestro tutor y así comenzar a pensar como organizaremos nuestra estancia en el centro y que unidad didáctica podemos preparar e impartir cada uno.

Me siento motivado y con ganas de aprovechar la experiencia, que espero sea agradable y productiva.

domingo, 10 de enero de 2016

"Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre"

“Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, las demoledoras palabras que Aixa, la madre de Boabdil, dijo a su hijo cuando éste, con los ojos humedecidos por las lágrimas, echó la vista atrás para contemplar por última vez la ciudad que acababa de entregar a los Reyes Católicos: Granada. Se cuenta también que Boabdil no pudo evitar suspirar ante la visión de tan hermosa ciudad, que ahora dejaba atrás camino del exilio, y por este hecho se conoce a la colina que atravesaba el desterrado rey en ese momento como “El Suspiro del Moro”.

Pero, ¿hasta qué punto podemos considerar verídica esta sobrecogedora escena? Lo cierto es que la famosa frase atribuida a Aixa resulta ser una invención del padre Echevarría, que aparece en su obra Paseos por Granada, escrita tres siglos más tarde, con el objeto de desprestigiar la figura del rey moro. Por suerte, la Historia nos ha enseñado que han existido mujeres tan valerosas o más en batalla que cualquier hombre. Pero esa es otra historia. Respecto a si Boabdil suspiró o no al contemplar por última vez Granada, seguirá siendo un misterio.

Como dato curioso, aunque en el arte siempre se ha representado a Boabdil como un hombre moreno, de tez más bien oscura y ojos negros, según algunas fuentes, el rey chico habría sido rubio y de ojos claros, lo cual no era tan extraño entre los emires y califas andalusíes, debido a que sus madres, en muchos casos, eran esclavas cristianas pertenecientes al harén del soberano.

El Suspiro del Moro - Francisco Pradilla

viernes, 8 de enero de 2016

El último reducto musulmán: el Reino de Granada

Escudo de armas del Reino de Granada
Pues sí, el poder musulmán sobre la Península Ibérica se desplomaba. Desde el fin de la dinastía Omeya, lo habían intentado los almorávides, los almohades e incluso algún reyezuelo de taifa, pero ninguno logró mantener la cohesión de al-Ándalus.

Así, poco a poco, conquista tras conquista, los reinos cristianos fueron recuperando los territorios que en su día pertenecieron a sus antepasados visigodos, hasta reducir el dominio musulmán en la península al conocido como Reino Nazarí de Granada.

La nazarí fue la última dinastía musulmana surgida en tierras andalusíes, la cual se mantuvo en el poder del Reino de Granada hasta su conquista por los cristianos en el siglo XV. De este periodo data la edificación de uno de los monumentos más representativo de la presencia musulmana en la Península Ibérica: la Alhambra de Granada, residencia de los sucesivos sultanes nazaríes. La longeva existencia de la Taifa granadina en comparación con las demás se debe a que ésta adoptó un papel supeditado al Reino cristiano de Castilla, al que pagaba una serie de tributos a fin de mantener su independencia.

Situación territorial del Reino de Granada
Sin embargo, a mediados del siglo XV se produce un periodo de inestabilidad política dentro del reino nazarí, consecuencia de una guerra civil entre los partidarios del sultán Muley Hacen, apoyado por su hermano al-Zagal, y los partidarios del hijo del propio sultán, Boabdil. Tras la muerte del sultán en 1485, fue Boabdil quien finalmente se hizo con el control del reino. Boabdil “el Chico” (así sería conocido el vigésimo emir de Granada) por su parte trató de romper su relación de vasallaje con la entonces monarca castellana, Isabel I “la Católica”, lo que dio pie a iniciar el proceso de conquista cristiana de los escasos territorios peninsulares que quedaban en poder musulmán. Así, la llamada Guerra de Granada finalizó con la firma de las Capitulaciones de Granada en 1491 y la posterior entrega de la ciudad a los Reyes Católicos el día 2 de enero del siguiente año.

Finalizaba así el proceso conocido como “La Reconquista” que, casi ocho siglos después de que aquel general bereber, llamado Tariq, desembarcara en la Península Ibérica, ponía fin al dominio musulmán sobre ésta. Nacía una nueva época. Nacía el Reino de España.

La Rendición de Granada - Francisco Pradilla

miércoles, 6 de enero de 2016

Los reinos cristianos ganan terreno

¿Por dónde íbamos? ¡Ah, sí! Pues resulta que los almorávides, el nuevo imperio de origen bereber que se había hecho con el control del norte del continente africano, ahora dominaba también los territorios bajo dominio musulmán en la Península Ibérica. Y no sólo eso, sino que además había conseguido frenar el avance de los reinos cristianos del norte e incluso recuperar algunas plazas.

Sin embargo, la espectacular expansión del imperio almorávide sería tan fulgurante como su desmoronamiento, y en 1118 sufre su primera gran pérdida peninsular: la ciudad de Zaragoza, que se rinde a Alfonso I de Aragón. No tardarían tampoco en llegar las primeras sublevaciones internas y en 1121 la ciudad de Córdoba se rebela contra el poder almorávide, que incapaz de hacer frente a las presiones de los almohades (de quienes a continuación hablaremos) en África, de los reinos cristianos en el norte y de los propios andalusíes, desaparecerá dando lugar al periodo conocido como “segundas Taifas”. De nuevo al-Ándalus se encontraba fragmentado en decenas de pequeños reinos independientes en constante enfrentamiento.

Mientras tanto, como antes hemos mencionado, un nuevo poder surgía y se hacía fuerte en el norte de África: los almohades, que se habían hecho con el control de buena parte de los territorios antes controlados por los almorávides. Al igual que éstos, los almohades surgen del seno de un clan tribal de origen bereber con un fuerte adoctrinamiento religioso. Así, con el objetivo de aunar de nuevo bajo su gobierno la totalidad de al-Ándalus y devolver a sus gentes al sendero más virtuoso del Islam (lo cierto es que las cosas se habían desmadrado un poco por aquí), desembarcaron en las costas peninsulares en 1145, momento desde el cual comenzaron a extender su influencia, que se vio reforzada por la derrota infringida a los cristianos en la batalla de Alarcos, cincuenta años más tarde, logrando así frenar sus avances.

La Península Ibérica hacia principios del siglo XIII
Pero lo cierto es que los reinos cristianos del norte ya no eran pequeños reductos de resistencia, sino notables reinos con un numeroso ejército capaces de hacer frente al poder musulmán. Así, en 1211 se comienza a fraguar una alianza entre Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra (que hasta entonces no eran demasiado amigos por eso de la rivalidad entre reinos) con el fin de unir sus fuerzas contra el califa almohade en una batalla decisiva. Tal fue la expectación que generó dicho acontecimiento que el mismo papa Inocencio III calificó de Cruzada la empresa que los reyes cristianos peninsulares traían entre manos, logrando así el apoyo de numerosas huestes tanto voluntarias como pertenecientes a distintas órdenes militares de todo el mundo. El choque entre ambos ejércitos se produjo finalmente en el actual municipio de las Navas de Tolosa, nombre con el cual se conoce la histórica batalla allí librada un lunes 16 de julio de 1212. La batalla se saldó con la victoria del ejército cristiano y la retirada de los musulmanes hacia Jaén, después de sufrir una derrota de la que jamás se acabarían de recuperar.

Este hecho supuso además el comienzo del fin de la dinastía almohade, dando lugar a las “terceras Taifas”. Nunca se volvería a ver a un al-Ándalus unido bajo el gobierno de un gran califa. El avance cristiano era ya imparable.

Batalla de las Navas de Tolosa - Francisco de Paula Van Halen

martes, 5 de enero de 2016

Un nuevo imperio: los almorávides

Alfonso VI, en una miniatura del siglo XII
Nos quedamos en la última entrada comentando que la autoridad de la figura del Califa se encontraba por los suelos, debido a la notable gestión de al-Mansur durante el “gobierno” del califa Hisham II. Tanto fue así que al-Ándalus se vio inmersa en una fitna (guerra civil) entre los partidarios de Hisham II y los partidarios de los sucesores del propio Almanzor. El resultado de este estallido fue la fragmentación de al-Ándalus en pequeños reinos, llamados Taifas, en los cuales las familias más poderosas se autoproclamaron reyes, forjando así nuevas dinastías y convirtiendo a toda la península bajo control musulmán en un campo de batalla entre las diferentes taifas por lograr extender su influencia.

Sin duda, esta situación que puso fin al esplendoroso periodo del califato cordobés, no hizo otra cosa sino debilitar el poder musulmán en la Península, pues también los reinos cristianos del norte aprovecharon la situación para pactar con unos reyes y otros en pro o contra de los intereses de las distintas taifas y, por supuesto, de los suyos mismos.

Extensión máxima del Imperio Almorávide
Pero el evidente desmoronamiento del poder musulmán en la Península Ibérica no pasó por alto en el norte de África, donde un nuevo imperio, el almorávide, afianzaba su poder en la región. Así, tras la conquista cristiana de Toledo por el rey Alfonso VI en 1085, el gobernador almorávide, Yusuf Ibn Tasufin, acudió en la ayuda de las taifas peninsulares.

Un año después, el ejército almorávide derrotaba a las tropas del rey Alfonso VI en la batalla de Zalaca y Yusuf conseguía reunificar todos los pequeños reinos musulmanes que en su día conformaron el Califato de Córdoba bajo un nuevo poder central. Sin embargo, a pesar de sus intentos, nunca lograría recuperar la ciudad de Toledo, nuevo bastión de los ejércitos cristianos.